Acceso a la información en Colombia: entre la nueva ley y la cultura del secreto

Miriam Forero y Óscar Parra

Uno de los métodos más recurrentes entre los periodistas de investigación para obtener los datos que analizan, son las solicitudes formales a entidades públicas. Éstas han estado amparadas por la ley desde 1985, pero sólo desde marzo de 2014 el país cuenta con una Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, que juntó, organizó y actualizó la normatividad dispersa y confusa que existía.

Aunque es muy reciente para medir su efectividad, esta ley contiene varias novedades que le servirán al periodismo, especialmente en el trabajo con bases de datos. Para empezar, incluye a las personas o instituciones particulares que cumplen funciones públicas, a los prestadores de servicios públicos y a los partidos políticos entre los obligados a entregar información.

Además, exige que las entidades del Gobierno publiquen en sus sitios web los directorios de sus trabajadores con las escalas salariales, su plan de compras, un inventario de todos los tipos de información que administran y datos abiertos en formatos reutilizables y estandarizados; da prioridad a las respuestas por vía electrónica y establece un procedimiento especial para solicitar información con identidad reservada, para los casos en los que esté en riesgo la seguridad del solicitante.

El impacto de la nueva ley se verá en la medida en que se vayan superando los dos principales obstáculos que tradicionalmente ha tenido el acceso a la información pública.

Por un lado, está el bajo uso que hacen los periodistas de este derecho; una encuesta del Proyecto Antonio Nariño (PAN) arrojó, en 2013, que para acceder a información pública, los periodistas recurren sólo en un 26% de los casos a solicitudes escritas (derecho de petición) y en un 24% al archivo público de entidades oficiales, en contraste con la frecuencia de uso de redes sociales para este propósito, que es del 61%. Sin embargo, se han dado experiencias exitosas, como el caso de Zoom Online que ha sido construida gracias a más de 90 solicitudes de acceso a la información.

Por otra parte, el Gobierno no siempre está dispuesto a liberar datos públicos como lo exige la ley, sobre todo en las regiones, donde es muy fuerte la llamada “cultura del secreto”, es decir, la tendencia de los funcionarios públicos a creer que son dueños de la información del Estado y que deben negarla cuando un ciudadano la requiere. De ahí que las principales dificultades de acceso que identificó el PAN son las trabas administrativas, la exigencia de revelar el propósito de la solicitud de información y la entrega de datos condicionada a no develar la fuente.

Para sortear estas dificultades, los periodistas en Colombia cuentan con herramientas legales que les permiten insistir en caso de respuestas negativas; pero además existe la ayuda institucional, encarnada en la Fundación para la Libertad de Prensa, que ofrece múltiples posibilidades en cuanto al acceso a la información: un manual actualizado, capacitaciones, asesoría y acompañamiento legal.

Apertura de datos

En las instituciones oficiales a nivel nacional se observa una mayor disponibilidad para liberar datos. Colombia se unió en septiembre de 2011 a la Alianza de Gobierno Abierto y por ella surgió el Portal de Datos Abiertos del Estado, en el que se encuentran desde bases de datos útiles como la de número de víctimas por departamento, hasta datasets irrelevantes y con errores de descarga, como una lista de cuatro videos relacionados con el post consumo de llantas y baterías.

De manera similar, en los sitios web de diversos entes públicos se pueden hallar casos muy positivos de apertura de datos (consulta de antecedentes fiscales y penales, listados de personas sancionadas, reportes de financiación electoral, contratación pública, etc.), así como otros que, más que apertura, representan obstaculización, pues los datos están en formatos ilegibles y difícilmente reutilizables.

En Colombia se están dando los primeros pasos de la apertura de datos, de la mano con los primeros avances del periodismo de datos. Aún hay un largo camino por recorrer, y la principal necesidad es la conformación de equipos colaborativos que, con toda seguridad, ayudarán a darle un nivel más alto a esta práctica en el país y lograr, así, retos como trabajar con grandes datos, elaborar visualizaciones complejas y construir bases de datos robustas al interior de cada medio.

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